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Asma infantil/Consejos y tratamientos/Tratamiento/Medicación sintomática/Antihistamínicos
  21/08/2003
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Antihistamínicos

La histamina es una sustancia que se encuentra en el interior de unas células denominadas mastocitos. Se libera cuando se produce un contacto específico entre un alergeno y su inmunoglobulina E (como una llave con su cerradura), que se encuentra en la superficie de los mastocitos y basófilos.

La histamina, junto con otras sustancias proinflamatorias, actúa en los órganos de choque (nariz, ojos, bronquios, piel...) dando lugar a una inflamación que se traduce posteriormente en los síntomas clínicos del paciente.

Como la histamina es uno de los principales mediadores de la inflamación alérgica, los antihistamínicos proporcionan una gran mejoría de los síntomas de la alergia, aunque esta mejora no es completa.

Existen dos clases de antihistamínicos:

  • De primera generación: Son bloqueadores de los receptores de la histamina, pero al cruzar la barrera hematoencefálica pasan al sistema nervioso central y producen somnolencia en un porcentaje muy elevado de los pacientes. Los más destacados son hidroxicina y desclorfeniramina.
  • De segunda generación: No cruzan la barrera hematoencefálica y, por lo tanto, producen sedación en muy pocos individuos. Tienen otros efectos antiinflamatorios asociados y son los más empleados en la actualidad. Los más destacados son cetiricina, ebastina, loratadina, mizolastina y fexofenadina.

Los antihistamínicos se utilizan en muchas enfermedades alérgicas, como rinitis, conjuntivitis, urticaria (aguda o crónica) y anafilaxia. Sin embargo, no se ha demostrado su eficacia en el asma bronquial. Mejoran fundamentalmente el picor, aunque también actúan sobre otros síntomas como el lagrimeo, los estornudos y la mucosidad nasal. Pueden emplearse con seguridad, durante periodos prolongados, también en la infancia. Deben evitarse durante la gestación, con algunas excepciones que solo pueden utilizarse bajo supervisión médica.

También pueden emplearse vía tópica en forma de spray nasal y colirio (azelastina y levocabastina), para el tratamiento de rinitis y conjuntivitis alérgica respectivamente. No se recomienda el uso de cremas de antihistamínicos para la piel (clásicamente empleados para picaduras), por ser causa frecuente de dermatitis de contacto, si se asocia con exposición solar.






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